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dictadores que caen simpaticos y sus amiguitos: El TurkistanCon la excepción de las repúblicas bálticas (Letonia, Estonia y Lituania), la democracia es sólo una apariencia en la Comunidad de Estados Independientes, el organismo heredero de la Unión Soviética. Tras la desintegración de la URSS, las promesas reformistas que auparon a sus líderes al poder se tradujeron en medidas destinadas a reforzar a sus mandatarios. Si bien la ola de revoluciones populares que sacude el área es susceptible de exportarse a cualquier punto de la CEI, la facilidad con la que ha caído el régimen de Askar Akayev en Kirguizistán hace que los déspotas que dirigen las vecinas repúblicas ex soviéticas de Asia Central teman por su futuro. Con más de 60 millones de habitantes, las cinco repúblicas del Turkistán, nombre histórico que recibía esta región, atraen el interés de Rusia y Estados Unidos. Sus recursos naturales —petróleo y gas natural—, su población mayoritariamente musulmana y su proximidad a Afganistán, primer productor de opio del mundo y foco de tensión militar, hacen de Asia Central un lugar de máximo interés estratégico para Washington y Moscú, que apoyan a sus dictaduras para obtener a cambio prestaciones como energía o bases militares. Sin embargo, ni EEUU ni Rusia han exigido a sus interlocutores una democratización que dé libertades a sus poblaciones, que les permita elegir limpiamente a sus líderes y mejorar un nivel de vida por lo general paupérrimo, lo que hace pensar que la revolución popular que acabó con el déspota en Kirguizistán se repita en estos otros países.
El país más poblado del Turkistán, con 26 millones de habitantes, es dirigido desde 1989 por el presidente Islam Karimov, de 67 años, quien dirige la república con mano de hierro desde la caída de la URSS amparado en la lucha contra el enemigo islamista, algo que le ha valido las simpatías de Estados Unidos desde el 11 de Septiembre. Efectivamente, en su territorio son fuertes tanto el partido islamista Hizb i Tahrir, que pretende imponer un califato en Asia central, como el Movimiento Islámico de Uzbekistán, responsable de una ola de atentados entre 1999 y 2001. Las organizaciones de Derechos Humanos han criticado duramente al régimen de Karimov, quien recientemente denunció la acción "subversiva" de las ONG que "violan las leyes uzbecas con el único propósito de lanzar ideas extremistas en el país". Los presos políticos se cuentan a miles y, según Naciones Unidas, el uso de la tortura es una práctica habitual en sus prisiones. Se teme que el régimen de Tashkent esté colaborando con la CIA a la hora de recibir e interrogar presos en su territorio y se sabe que recibe millones de dólares en concepto de ayuda para sus Fuerzas de Seguridad por parte de Washington. Tras el 11-S, EEUU obtuvo permiso para abrir una base militar en Janabad que facilitaría sus misiones en Afganistán. El régimen de Karimov mantiene conflictos fronterizos con Tayikistán y Kirguizistán —incluso minó las fronteras de su país con ambas repúblicas para impedir incursiones armadas como las de Hizb i Tahrir entre 1999 y 2001— y controla férreamente los medios de comunicación para evitar disidencias. Con la oposición encarcelada o en el exilio, los movimientos radicales islamistas se están imponiendo entre su población como alternativa a su corrupto régimen. La última de las revoluciones populares en la ex Unión Soviética ha acabado con el que se consideraba uno de los regímenes más liberales de la zona, si bien la política del presidente Askar Akayev, en el poder desde 1990, pasó progresivamente de la moderación y la democracia al nepotismo. Elegido por sufragio universal directo por primera vez en 1991, tras la desintegración de la URSS, fue confirmado en su cargo en los años 1995 y 2000, si bien los observadores internacionales criticaron la limpieza de los procesos electorales en el país. En sus primeros años de Presidencia, Akayev —de 61 años y científico de formación— se caracterizó por lanzar unas reformas consideradas en su día inéditas y atrevidas: abrió el país a la inversión extranjera, fue el primero en abandonar el rublo como moneda nacional y también fue el primero en decretar la propiedad privada de la tierra, un paso que ni siquiera ha dado Rusia hoy en día. Todo ello le convirtió en el líder más reformista de las repúblicas centroasiáticas ex soviéticas, si bien la mitad de su pueblo vive por debajo del límite de la pobreza. A medida que pasó el tiempo, el fracaso de sus reformas y la radicalización de su política aumentó el descontento popular. El estancamiento económico, la supresión de libertades políticas y la corrupción rampante finalmente convirtieron su régimen en otra dictadura más. Tras ser reelegido para un tercer mandato de cinco años en 2000, Akayev prometió no volver a presentarse. Tres años después impuso una reforma constitucional que ampliaba su poder y le dotaba de inmunidad a sí mismo y a varios de sus familiares, por lo que se extendió el rumor de que trataba de eternizarse en su puesto. En las últimas y cuestionadísimas elecciones legislativas, las mismas que detonaron la rebelión popular, la mayor parte de los escaños los obtuvo su formación política, que incluía a dos de sus hijos. Lo más sorprendente de la revolución kirguiz ha sido sin duda la rapidez con la que ha caído el poder establecido, habida cuenta de la heterogeneidad de una oposición -en buena parte encarcelada- y la división social y étnica de la república. Es considerada la república más inestable de Asia Central a causa de la guerra civil que, entre 1992 y 1997, se cobró más de 50.000 muertos, aunque los observadores descartan que su población, hastiada de violencia, emprenda un movimiento popular en contra de su presidente, Emomali Rajmonov, como los vividos en Ucrania, Georgia o Kirguizistán. Elegido presidente en 1994 y reelegigo posteriormente en comicios descalificados por la comunidad internacional, Rajmonov ha radicalizado progresivamente su régimen hasta el autoritarismo. En 2003, celebró un referéndum que prolongaba su mandato de cinco a siete años y le permitía postularse a presidente en dos elecciones más, lo cual le permitirá seguir en el poder hasta 2020. Su régimen ha acallado a la oposición, actualmente muy dividida y poco partidaria de arriesgarse. Rusia tiene una importante presencia militar y grandes intereses en el país. Las últimas elecciones parlamentarias, celebradas el mismo día que las kirguizas, dieron la victoria al Partido Popular Democrático, la formación de Rajmonov, con el 80% de votos. La ausencia de oposición ha reforzado a los partidos islamistas. Considerado uno de los más represivos de la zona, el régimen dirigido por Saparmurat Nizayov es habitualmente criticado por Moscú y Washington, pero los intereses económicos rusos en sus reservas naturales y la dependencia del gas turkmeno por parte de Ucrania facilitan el continuismo de la situación. Nizayov, de 65 años, accedió al poder en 1991, tras la desintegración de la URSS, y desde entonces, sus usos dictatoriales le mantienen aislado de la comunidad internacional. Ha desarrollado un desaforado culto a su personalidad que le ha llevado a autodenominarse Turkmenbashi, o padre de todos los turkmenos. En 1999 logró ser nombrado presidente vitalicio. Oficialmente no existe oposición política en Turkmenistán, no hay libertad de prensa y sólo existen grupos de la fracturada oposicion en el exilio. Pese a sus reservas de gas natural, la pobreza es creciente y afecta casi a la mitad de la población. La ausencia de un delfín de Nizayov es considerado un factor de inestabilidad. Se le considera el país con mayor nivel de vida de la zona gracias a sus ingentes reservas naturales, pero los modos autoritarios definen al régimen kazajo e incluso se han agravado en los últimos años. La corrupción y la eliminación de la disidencia caracterizan el Gobierno dirigido por el presidente Nursultán Nazarbayev, en el poder desde 1989. Todos los procesos electorales que le mantienen en el cargo desde hace más de una década han sido cuestionados por Occidente, y muchos de los procesos contra sus opositores son tachados de políticos por las organizaciones internacionales. La disidencia es apenas visible en el país, ya que Nazarbayev persigue y clausura sistemáticamente las sedes de los grupos políticos ajenos a su ideario. Sin embargo, las vastas reservas petrolíferas del país han creado una elite economica interesada en el poder. La experiencia de las repúblicas vecinas sacudidas por revoluciones populares y el temor a que se consolide la amenaza islamista —el grupo Hibz i Tahrir también actúa en su zona— ha llevado a Nazarbayev a introducir reformas constitucionales para combatir posibles rebeliones. En concreto, el pasado 21 de febrero Nazarbayev promulgó una ley "sobre el extremismo" para hacer frente a un eventual movimiento social. Como en el caso de Kirguizistán, el presidente está preparando a su hija, Dari Ga, soprano y empresaria de medios de comunicación que dirige un partido político, para su relevo. Fuentes: Diario el Mundo, www.wikipedia.org, medicos sin fronteras, medicos del mundo, www.nodo50.org
dictadores que caen simpaticos y sus amiguitos: GuineaMiguel Ángel Moratinos ha anunciado la visita a Espanya, el 15 de noviembre, del dictador ecuatoguineano Teodoro Obiang Nguema. Se inaugura así, sin duda, una etapa de mentiras cínicas, eufemismos y bajadas de pantalón del gobierno español ante uno de los tiranos más corruptos del mundo, violador compulsivo de los derechos humanos. ¿Por qué? Porque Repsol quiere un poco de su petróleo. Obiang es, actualmente, hombre de confianza de las petroleras norteamericanas, principalmente Exxon Mobil. Repsol, apretada en Bolivia, intenta ampliar su participación en el petróleo guineano. Ya tiene una concesión, pero todavía no se sabe qué puede rendir. España no pinta ya casi nada en la ex-colonia. Obiang tiene la paella por el mango. No le hace falta España para nada. Moratinos disimula, se come los principios democráticos que tanto valora en otras geografías, y pide caridad al monstruo. En cambio, Obiang gana credibilidad y le hace el favor de continuar mintiendo. Dice que no torturará nunca jamás, y viene Moratinos y nos lo dice para que nos lo creamos. Y además, afirma que la relación ‘contribuye a la mejora de los derechos humanos’. ¡Cómo huele! Guinea Ecuatorial es el tercer país productor de petróleo del África subsahariana, con una producción de casi un barril diario por habitante. Teodoro Obiang es el dirigente más rico de Africa y el octavo del mundo, beneficiario único (él, familia y amigos) de los dividendos del crudo, que, generalmente, no ingresa en el país. Le han encontrado unas cuántas cuentas corrientes multimillonarias en el Riggs Bank norteamericano a nombre de sus familiares, pero la impunidad es total. Pinochet esta siendo procesado por esto. Obiang, no. Los informes del Senado de los EE.UU. constatan que, por ejemplo, el gobierno español, amparándose en el secreto bancario, ha bloqueado la investigación de unas transferencias hechas desde aquellas cuentas al Banco de Santander, y no ha investigado las probables inversiones fraudulentas que deben hacer aquí Obiang y sus secuaces. Cuando el dinero del petróleo llega a Guinea, se invierte en caprichos demenciales: suntuosos chalets, coches blindados, helicópteros, un aeropuerto inútil en medio de la selva, construido por una empresa de la mujer del dictador, Constancia; una empresa privada de seguridad propiedad de su siniestro hermano, Ermengol, el nombre del cual, en Guinea, inspira terror; una televisión y una fábrica de cerveza propiedad de su hijo, Teodorín, ministro de Infrastructuras; compañías aéreas de la familia, yates, una prisión d’alta seguridad, etc... Al mismo tiempo, en las ciudades prácticamente no hay agua corriente ni cloacas, y la sanidad y la educación están bajo mínimos. Del 2000 al 2005, los años de más enriquecimiento, la esperanza de vida ha bajado de 49 años a 43. Y, según Amnistía Internacional, son aterradores los casos de tortura, asesinato, desaparición, juicios sin garantías, represión generalizada y condiciones infrahumanas a las prisiones. ‘¿Qué tiene que ver la democracia con los derechos humanos?’, dijo un ministro guineano a una delegación de A. I. Médicos sin Fronteras y el relator especial de la ONU de los derechos humanos se han retirado de Guinea por imposibilidad de trabajar. Reporteros sin Fronteras lo considera uno de los países del mundo dónde menos se respeta la libertado de expresión. Sin embargo, Obiang ha forjado una falsa pantalla democrática, para esconderse en ella y justificar la cínica colaboración de los países democráticos, España incluida. Las elecciones no son libres, se hacen muy a menudo bajo la coacción del PDGE de Obiang, que vertebra una muchedumbre de partiditos similares que obedecen las consignas del dictador. Hay, aun así, algunos diputados de partidos realmente opositores. Dos, por ejemplo, del CPDS (en la línea del PSOE) que no pueden hacer nada y que existen por hacer de coartada democrática a los observadores internacionales. A veces, en los recuentos electorales, es tanta ‘la adhesión popular’ al PDGE que obtiene más votos que no electores hay en el censo. Cinismo, corrupción, impunidad y la violación constante de la ley son las líneas maestras de un gobierno que ya cuenta cincuenta ministros, elegidos para adular al dictador, a cambio de una porción del botín del oro negro. El parlamento se reúne poco, y no aprueba leyes, sino que discute cuestiones de justicia. Se gobierna por decreto, detiene y encarcela arbitrariamente y sin cargos. La vida humana no vale nada. La gente se muere de anemia o por carencia de oxígeno en los hospitales. El coste de la vida está muy por encima del poder adquisitivo del pueblo. Mientras la mafia familiar que gobierna se enriquece aceleradamente, el pueblo debe hacer milagros por beber agua potable. La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) arranca proyectos educativos, que, de rebote, encubren la nula inversión del gobierno guineano en una educación catastrófica. Los médicos cubanos mantienen como pueden una estructura sanitaria insuficiente e ineficaz, bajo mínimos. La cooperación (¿ayuda?) internacional sirve de nada, ¿a parte de encubrir la dictadura guineana y la corrupción? Mientras tanto, Obiang se gasta el dinero del país comprando propiedades y haciendo inversiones en los EE.UU. y en España. ¿Cómo se puede permitir que España colabore en educación, cuando se sabe que el dictador tiene el dinero del país en cuentas fraudulentas a l’extranjero? ¿Por qué la AECI subvencionó la ceremonia de nombramiento de doctor honoris causa de Obiang, que cuando más cerca ha estado de la cultura es cuando estudió en la academia militar de Zaragoza? ¿Pretende Moratinos que nos creamos la promesa de Obiang de no torturar? ¿Se la cree él? ¿De qué sirve que no torture, si la gente se muero de hambre? Tanto da. Manda Repsol y sus intereses. Y Obiang, claro está, aun cuando debería ser detenido en cuanto pisara Barajas. Fuentes:www.quiendebeaquien.com, Diario Gara, Observatorio de la deuda en globalización (ODG) LIBRO DE VISITASDejad vuestros mensajes aqui para q sepa q alguien entra mas mierda: Republica de BurundiEsclavos e invasores; agricultores y terratenientes. O lo que es lo mismo, hutus y tutsis. Los primeros, el 86% de la población, son los habitantes originarios de Burundi y han estado históricamente sometidos por los segundos: los tutsis, que tras invadir el país en el siglo XV, se las han ingeniado para monopolizar el Ejército, la política y la economía. Y eso, a pesar de ser sólo el 14% de la población. El resultado: una maraña de odios profundamente enraizada entre ambas etnias que ha dado lugar a uno de los conflictos más sangrientos de África. Tras obtener la independencia de Bélgica en 1962, los enfrentamientos entre las dos partes se intensificaron y las violaciones de derechos humanos y golpes políticos se convirtieron en el marco habitual del país. Una guerra encubierta que llegó a su punto álgido en 1993, cuando el hutu Melchior Ndadaye, vencedor de los primeros comicios democráticos que se celebraban, fue asesinado tan sólo cuatro meses después de haber sido nombrado presidente. Tras el magnicidio, hutus y tutsis se organizaron en milicias y dieron comienzo a una cruel guerra civil que, según Naciones Unidas, se ha cobrado más de 300.000 vidas y ha provocado cientos de miles de desplazados y refugiados. Un panorama desolador en un país en el que la esperanza de vida no supera los 44 años, 250.000 personas están contagiadas por el virus del sida y más del 70% de la población vive por dejado del umbral de la pobreza. En 1996, el tutsi Pierre Buyoya -que ya había dado un golpe de Estado en 1983- protagonizó un nuevo levantamiento que agravó aún más la situación: los enfrentamientos se intensificaron y Burundi recibió sanciones internacionales por las continuas masacres, mutilaciones y secuestros sobre la población civil. Tras unos años devastadores, en agosto de 2000 comenzaron las negociaciones de paz. El gobierno de Buyoya se reunió con los principales grupos armados hutus, el CND-FDD y el FLN, y el 28 de agosto se ratificó, bajo la mediación de Nelson Mandela, el Acuerdo de Arusha, en el que participaron 19 partidos políticos. Los acuerdos establecieron la alternancia de etnias en el poder y la creación de un gobierno de transición integrado en un 60% por hutus y en un 40% por tutsis. Este acuerdo se puso en marcha en noviembre de 2001 y Buyoya fue el primero en ocupar el poder. El 30 de abril de 2003, tras los 18 meses de mandato que establecían los tratados, cedió el puesto al hutu del partido Frodebu, Dominitienn Ndayizaye. En diciembre de 2003, el camino hacia la democratización dio un paso más con las conversaciones de Dar-El Salam, en las que se logró un alto el fuego entre las guerrillas y el Gobierno. Sin embargo, a pesar de estos acuerdos, las masacres sobre la población no cesan en el país. Como ejemplo queda el 13 de agosto de 2004, cuando unos 160 tutsis fueron asesinados en un campo de refugiados. Unos días después, el 18 de agosto, seis jefes de Estado africanos aprobaron en Dar- El Salam el acuerdo sobre el reparto de poder entre hutus y tutsis que había elaborado la mayoría de los partidos burundeses para que ambas etnias compartiesen el poder desde octubre de 2004, cuando finalizaba el periodo de transición establecido en 2000. Este acuerdo iba a incluirse en la nueva Constitución de Burundi, que debía entrar en vigor el 1 de noviembre de 2004. Sin embargo, el referéndum para su aprobación se ha aplazado temporalmente hasta el 26 de ese mismo mes. Cuando finalmente la Carta Magna salió adelante con el 90% de los votos, se dió un paso definitivo hacia la paz, ya que se que abrieron las puertas para la celebración de elecciones democráticas en abril de 2005. mas conflictos vergonzosos:Republica CentroafricanaLa situación de la República Centroafricana resume la paradoja de otros muchos enclaves del continente negro: la miseria de uno de los pueblos más ricos del planeta, con abundantes yacimientos de oro, diamantes y uranio, pero con una deuda exterior cercana a los mil millones de dólares-, provocada por los desmanes y 'trapicheos' de gobernantes corruptos. La población civil es la víctima más directa de las continuas revueltas e intentonas golpistas que han sacudido el país desde 1993, año en que Ange-Félix Patassé, líder del Movimiento para la Liberación del Pueblo Centroafricano (MLPC), llegaba a la presidencia a través de las urnas. El mandatario —que utilizó su legitimación democrática para 'colocar' a amigos y colegas como consejeros de su Gobierno y utilizó las arcas del Estado como si se tratara de su propio bolsillo— tuvo que refugiarse en Camerún tras el golpe de Estado encabezado el 15 de marzo de 2003 por Francois Bozizé, antiguo jefe del Ejército que ya había liderado otra revuelta en octubre de 2002. Y la situación no ha mejorado: los rebeldes «libertadores» —así se les conoce— que se alinearon con Bozizé en su aventura golpista, siguen en pie de guerra, exigiendo al actual mandatario una compensación económica por haberle prestado su ayuda para llegar al poder. En la última década, los motines contra el Gobierno de Patassé provocaron numerosas víctimas civiles en un país que ya sufre los estragos de graves problemas sanitarios (mortalidad materno-infantil, desnutrición, meningitis, paludismo...). El despotismo del presidente electo quedó de manifiesto en 2002, cuando alrededor de 600 personas afrontaron un proceso masivo por su implicación en el intento de golpe de Estado del 28 de mayo de 2001. La rebelión de varios centenares de oficiales del Ejército, que reclamaban el pago de salarios atrasados, estuvo liderada por el ex presidente André Kolingba, condenado a muerte tras el episodio golpista. Ninguno de los acusados tuvo representación legal en un juicio que sólo duró dos días. En octubre de 2002, Patassé frenaba una nueva revuelta —liderada por Bozizé— gracias al apoyo de Libia y de un millar de combatientes del Movimiento de Liberación del Congo (MLC), grupo rebelde de Jean Pierre Bemba que fue acusado de cometer numerosas atrocidades en Bangui contra los civiles que habían apoyado el golpe. Un repaso por la historia centroafricana revela que Patassé tuvo buenos maestros. Jean-Bedel Bokassa se hizo con el poder el 31 de diciembre de 1965 tras derrocar al primer presidente que tuvo el país, David Dacko, que había logrado en 1960 la plena independencia para la antigua colonia francesa. Bokassa —que mantuvo a Dacko como asesor personal— se autoproclamó mariscal, presidente vitalicio y emperador —su ceremonia de coronación no reparó en gastos— con el apoyo y beneplácito de Francia, que a cambio recibía diamantes para, supuestamente, sufragar las campañas electorales de Giscard D'Estaing. Pero los mismos que le encumbraron le despojaron después de su 'trono'. En 1979, Dacko recuperaba el poder gracias a la 'operación Barracuda', una actuación relámpago del Ejército galo que acababa con la monarquía dictatorial de Bokassa y restablecía la República. Dacko ganó las elecciones convocadas en 1981, pero fue derrocado por el general Kolingba, que se proclamó presidente, formó un Gobierno militar y suspendió toda actividad política en el país. Ello obligó a Patassé —que fue ministro con Bokassa y candidato a la presidencia en 1981 por el MLPC— a exiliarse en Francia, y tras un golpe fallido contra Kolingba en 1982, no regresa al país hasta 1993 para participar en las elecciones legislativas y presidenciales que le dieron el poder. Las elecciones generales celebradas en marzo de 2005 dieron la victoria a Bozizé y legitimaron, en cierta medida, el régimen seguido por el militar desde el golpe de Estado que le puso a la cabeza del Gobierno en 2003. Antes de la celebración de los comicios, el Consejo de Seguridad de la ONU realizó continuos llamamientos a Bozizé para que sentara las bases necesarias para garantizar unas elecciones libres, en un país donde la presencia de los cascos azules (BONUCA es la misión de paz presente en el país desde febrero de 2000) no ha servido para lograr la estabilidad y acabar con la violencia. Mientras tanto, el presidente Bozizé celebró una Conferencia de Reconciliación Nacional en la que participaron 350 delegados de todas las facciones políticas, sociales y religiosas del país y puso en marcha un Programa de Desarme, Desmovilización y Reintegración de ex combatientes. Sin embargo, la situación no ha cambiado en la República Centroafricana. La inseguridad en las calles, el riesgo de hambruna y los nuevos enfrentamientos entre rebeldes y Ejército —5000 personas han huido al Chad— alejan, cada vez más, al país del camino hacia la paz. Dictaduras en el mundo: Sadam no era el únicoLa siguiente lista incluye regímenes que son catalogados como dictaduras aunque algunas se cataloguen a sí mismas como democracias. Los casos más controvertidos, donde no existe consenso generalizado y la definición es considerada partidista, se marcan con un asterisco (*). Algunas de estas dictaduras no han sido continuas; un régimen dictatorial se ha instalado reemplazando al anterior gobierno dictatorial.
Como podeis ver todos, el actual mapa politico mundial es verdaderamente vergonzoso, esta lleno de mierda. No os engañeis, todas y cada una de estas dictaduras son regímenes politicos implacables, crueles y carentes de libertad qu sobreviven gracias al desvio de atención y a la permisividad de nuestros gobiernos "civilizados". Creo q es deber de todos ser al menos conscientes de la existencia de todos estos conflictos y tenerlos presentes como verdaderos problemas mundiales que tarde o temprano nos acaban pasando factura a todos guerras que volveran:Etiopia y EritreaLa Guerra entre Etiopía y Eritrea se inició en mayo de 1998 y duró hasta junio de 2000. En su origen, desde 1962, Eritrea había luchado por la independencia de Etiopía hasta que en 1991 se celebró un referéndum que condujo a una separación pacífica en 1993. No obstante, el acuerdo de ambas partes no fijaba en varios puntos la demarcación definitiva de la frontera entre ambos. Después de independencia de Eritrea, los dos vecinos discreparon sobre los líndes. El 6 de mayo de 1998, tropas de Eritrea ocuparon y se anexionaron la región de Badme. Esto dio lugar a pequeños enfrentamientos que sirvieron para que Eritrea acusara a Etiopía del asesinato de varios funcionarios de aquella e invadiera con un gran número de fuerzas a su vecino. Etiopía declaró la guerra y movilizó su ejército tratando de efectuar un contraataque. El conflicto se generalizó, siendo usadas unidades mecanizadas por ambas partes. Sobre Asmara, la capital de Eritrea, descargaron sus bombas las fuerzas aéreas etíopes y, como respuesta, los eritreos bombardearon a su vez las ciudades de Adigrat y Mekele. La primera oleada del conflicto duró unas cuatro semanas, realizando ambos bandos fortificaciones a lo largo de la frontera. Los ataques aéreos cesaron en junio de 1998 y el frente se estabilizó. Esta situación de relativa calma se mantuvo durante todo el verano de 1998, pero al llegar octubre se reanudaron con fuerza los combates. En febrero de 1999, Etiopía lanzó una ofensiva que le permitió recuperar la ciudad de Badme tomada desde el inicio por los eritreos. El gobierno etíope decidió la expulsión hacia Eritrea de 77.000 civiles eritreos y etíopes de orígen eritreo, creándose un grave problema de refugiados. Las economías de ambos países, hasta entonces muy enlazadas, se resintieron del conflicto, especialmente en el comercio de alimentos, además de las consecuencias de que los dos estados eran singularmente pobres, obligándose a un endeudamiento para la compra de material bélico que iba a generar en el futuro inmediato graves problemas. Ambas partes trataron de favorecer los movimientos de resistencia internos del otro país. Los eritreos apoyaron en Etiopía al Frente de liberación de Oromo, y los etíopes a la guerrilla islámica proveniente de Sudán contra Eritrea. En mayo de 2000, Etiopía lanzó una ofensiva que rompió las líneas de defensa eritreas entre Shambuko y Mendefera, ocupando un cuarto del territorio enemigo, destruyendo buena parte de las infraestructuras y causando el desplazamiento de 650 mil personas hacia el interior. La situación provocó la petición del alto el fuego por Eritrea. El 12 de diciembre de 2002, los contendientes convinieron un acuerdo de paz y un arbitraje obligatorio de sus conflictos según los términos del acuerdo previo de Argel. Se fijó una zona temporal de seguridad de 25 kilómetros, desmilitarizada, dentro de Eritrea, ocupada por cascos azules de Naciones Unidas. El acuerdo definitivo estableció la ciudad de Badme a Eritrea, con una inicial reticencia por parte etíope que finalmente aceptó. No obstante en febrero de 2005, fuerzas mecanizadas etíopes se han situado muy cerca de la frontera y el nivel de acusaciones mutuas entre ambas partes se ha incrementado. y seguimos con guerras: SudánEl conflicto de Darfur es un conflicto militar en curso en la región de Darfur de Sudán occidental, principalmente entre los Yanyauid, un grupo de milicianos formados por miembros de las tribus de los abbala (criadores de camellos de etnia árabe) y los pueblos no baggara, principalmente agricultores. El gobierno sudanés, aunque públicamente ha negado su apoyo a los Yanyauid, les ha proporcionado armas y asistencia, y ha participado junto con ellos en varios ataques contra los pueblos fur, zaghawa y masalit. El conflicto comenzó en julio de 2003. A diferencia de lo que ocurre en la Segunda Guerra Civil Sudanesa, no se trata de un conflicto entre musulmanes y no musulmanes. La mayoría de los habitantes de Darfur son musulmanes. Las cifras de víctimas del conflicto varían notablemente según las fuentes, desde las 50.000 estimadas por la Organización Mundial de la Salud en septiembre de 2004, hasta las 450.000 que calculó Eric Reeves el 28 de abril de 2006. La mayoría de las ONGs consideran creíble la cifra de 400.000 víctimas dada por la Coalition for International Justice, que ha sido también citada por la ONU . Se calcula que unas 2.500.000 personas se han visto desplazadas de sus hogares a causa del conflicto[1]. El conflicto ha sido descrito como un genocidio por los medios de comunicación internacionales y por el gobierno de Estados Unidos, pero no por la ONU. mas guerras olvidadas: SomaliaLa Guerra de Somalia, que actualmente está en curso, comenzó oficialmente el 21 de diciembre de 2006, cuando el líder islámico de la Unión de Cortes Islámicas Sheik Hassan Dahir Aweys declaró que "Somalia está en estado de guerra , y todos los somalíes deben tomar parte en esta lucha contra Etiopía". El 24 de diciembre, Etiopía indicó que combatiría activamente a la Unión de Cortes Islámicas. La Unión de Cortes Islámicas (UCI), la cual controla las áreas costeras del sur de Somalia, estaba envuelta en un conflicto contra las fuerzas del Gobierno Transicional de Somalia y de los gobiernos de regiones autónomas de Puntland y Galmudgu, apoyadas por las tropas etíopes. El inicio de las luchas comenzaron en la Batalla de Baidoa, tras las declaraciones formales de las hostilidades del 20 de diciembre, ocurridas luego del plazo de una semana que la UCI impuso a Etiopía el 12 del mismo mes para que se retire de la nación. Etiopía rechazó abandonar sus posiciones cercanas al Gobierno Transicional de Somalia en la ciudad de Baidoa. Estos dos bandos han intercambiado anteriormente declaraciones de guerra y fuego armado. Los países pertenecientes al África del Este y los observadores han declarado su temor de que la ofensiva etíope sea capaz de producir una guerra regional, involucrando a Eritrea, un enemigo de Etiopía y posible patrocinante de la UCI. Según la BBC, "Las Naciones Unidas estiman al menos 8.000 tropas etíopes en el país (Somalia), mientras que Eritrea ha desplegado 2.000 tropas en apoyo del grupo Islámico." Sin embargo, Etiopía sólo admite de 3.000 a 4.000 tropas involucradas, mientras que Eritrea niega tener algún tipo de tropas en Somalia. Además, el Gobierno Transicional de ese país alega que hay más de 8.,000 yihadistas extranjeros peleando a favor de la UCI. Esta hizo un llamado mundial a los muyahides musulmanes a venir a luchar por su causa. El 8 de enero de 2007, Estados Unidos intervino directamente en la guerra, bombardeando supuestos escondites de [Al-Qaeda]] y la Unión de Cortes Islámicas.
las guerras olvidadas: LiberiaLiberia, país fundado en el siglo XIX por esclavos liberados en Estados Unidos, no sufrió la descolonización de los años '60, y se mantuvo estable hasta 1980, en que el sargento Samuel Doe decidió que él era lo mejor para el país. Gobernó con mano de hierro hasta 1990 en que Charles Taylor y su Frente Patriótico iniciaron la revuelta. A sangre y fuego llegaron hasta la capital, Monrovia, donde los insurgentes, contaminados por el poder tan cercano, se dividieron. La década del 90 fue una seguidilla de conflictos; Doe fue asesinado en 1990 y pocos meses después el país tenía cuatro presidentes. Un sinnúmero de acuerdos de paz, de guerras que tuvieron hasta siete bandos en pugna y de Consejos de Gobierno compartido terminaron en la elección de Taylor en 1997. Taylor se hizo en forma gradual con la industria forestal, la de diamantes y otros sectores de la economía. En 1999 respaldó a grupos rebeldes de la vecina Sierra Leona, por lo que un Tribunal Especial de la ONU lo acaba de acusar de violación a los derechos humanos. Ante el deterioro, Taylor se aferró al poder todavía más y comenzó a limitar las libertades. Todo culminó este año cuando dos grupos rebeldes se apoderaron del 60% del territorio y amenazaron con tomar la capital. En medio, los civiles, hasta 1996 murieron 200.000 personas, cientos de miles huyen de la guerra a países vecinos. las guerras olvidadas: indonesia
las guerras olvidadas: R.D. del CongoSegún datos de las organizaciones humanitarias, en la última década 3,3 millones de personas perdieron la vida en los enfrentamientos o por epidemias y malnutrición en la República Democrática del Congo. Y en los últimos cuatro años, el recrudecimiento de las hostilidades ha otorgado a la guerra de Congo el tenebroso título de la peor desde la Segunda Guerra Mundial, según el Comité Internacional de la Cruz Roja. En diciembre del 2002 se firmó un acuerdo de paz que debía haber puesto fin al conflicto que enfrentó a fuerzas del gobierno congoleño, apoyadas por Angola, Namibia y Zimbabue, contra grupos guerrilleros respaldados por Uganda y Ruanda. Pese a que las tropas extranjeras salieron de Congo y a la presencia de cascos azules de la ONU, el estallido de tensiones étnicas volvió a llenar de sangre las aldeas del país. Las tropas francesas de mantenimiento de la paz siguen trabajando por un alto el fuego duradero que ponga fin a la violencia. Las guerras olvidadas: ColombiaLas diferencias sociales y económicas en Colombia sirvieron de argumento para el nacimiento de varios movimientos insurgentes en la década de los 60, que emergieron inspirados en los ideales de cambio social que caracterizaron a los grupos guerrilleros latinoamericanos de esa época. Tras décadas de alternancia en el poder de Liberales y Conservadores, en un modelo articulado en lo que se conoció como el Frente Nacional, Colombia iniciaba en los setenta una etapa de cambio y de moderada competición política, en la que se intentaba dejar atrás las sangrientas luchas partidistas de épocas pasadas. Sin embargo, además de la existencia ya de cuatro grupos guerrilleros de izquierda, en los setenta se produjo un fenómeno que transformó la sociedad colombiana para siempre y sin el que no se podría explica este conflicto: el narcotráfico. El 'boom' en el consumo de marihuana en Estados Unidos convirtió a Colombia en un tiempo récord en el principal proveedor de este mercado negro y permitió el rápido enriquecimiento de los señores de la droga de Medellín y Cali. Sucesivos gobiernos no lograron acabar con la actividad de la guerrilla, ni evitar que los narcotraficantes se hicieran cada vez más poderosos. Además, se fortalecieron también los grupos paramilitares, que habían nacido como respuesta a las necesidades de los terratenientes de protegerse de las guerrillas, pero también de los narcos para proteger sus rutas de suministro. Estos grupos contaron con el apoyo y el entrenamiento del Ejército colombiano y fueron apoyados por el gobierno desde la década de los sesenta. En 1986, estos grupos paramilitares causaron más muertes en Colombia que las propias guerrillas. También los narcotraficantes empezaron a utilizar la violencia como arma para manipular el poder político. Como resultado de esta situación, en 1989 el asesinato se convirtió en la primera causa de defunción en el país. El drama colombiano alcanzó el momento más negros cuando en 1990 tres candidatos presidenciales, incluyendo el que lideraba las encuestas de opinión, el liberal Luis Carlos Galán, fueron asesinados junto con cientos de personas, muchas de las cuales pertenecían a la Unión Patriótica. Pese a que la negociación con los líderes de los carteles de Medellín y de Cali en la década de los noventa llevó a su arresto y encarcelación, el narcotráfico continúa siendo el principal problema, ya que parece haber entrado a formar parte de las actividades de las guerrillas y los grupos paramilitares. Todas las partes involucradas luchan por controlar amplias zonas del país que garanticen sus corredores de suministro de la cocaína, que es ahora la principal exportación colombiana en el campo de los narcóticos. Dos grupos guerrilleros siguen activos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) y el Frente de Liberación Nacional (ELN), además de miles de tropas paramilitares. Según datos de la ONU, entre 15.000 y 25.000 personas al año mueren en Colombia. Hay 300.000 desplazados internos y es el país más inseguro del mundo para varias profesiones, entre ellas la de periodista. La guerra que se puede decir comenzó hace 50 años con lo que se conoce como La Violencia, una brutal lucha entre los dos partidos políticos principales que duró 16 años, no ha cesado en Colombia, sólo han cambiado los actores. Las guerras olvidadas: Chechenia
las guerras olvidadas: CachemiraLa disputa sobre Cachemira mantiene abiertas las heridas dejadas por la disolución del Imperio Británico y, lo que se conoce como la partición del continente indio hace 50 años. El 15 de agosto de 1947 India obtuvo la independencia de Gran Bretaña y Pakistán nació como país para dar cobijo a la minoría musulmana que no deseara permanecer bajo la influencia hindú. Bajo el tratado de descolonización, los territorios de mayoría musulmana debían pasar a Pakistán, pero el Maharajá de Cachemira, Hari Singh, que, en un primer momento había optado por la independencia para su territorio, decidió anexionarse a India a cambio de prerrogativas militares y la promesa de un referéndum por la independencia más adelante. El prometido plebiscito nunca se produjo pese a las llamadas de la ONU a la India para que lo realizara. La cuestión cachemir ha desatado dos guerras entre los vecinos India y Pakistán, una en 1947 y otra en 1965. Más tarde también se enfrentaron en la guerra de independencia de Bangladesh en 1971. Las autoridades indias acusan a Pakistán de financiar y apoyar a los militantes nacionalistas cachemires. Actualmente, varios grupos independentistas cachemires operan en India, mantiendo de hecho un conflicto armado permanente con el Ejército indio, además de realizando atentados en centros civiles y oficinas de gobierno. Miles de cachemires viven como refugiados en su propia tierra, huyendo de ataques indiscriminados y ejecuciones sumarísimas. Más de 70.000 se dan por muertos oficialmente y muchos más por desaparecidos. las guerras olvidadas: BirmaniaBirmania lleva bajo gobierno militar desde 1962. La Junta, encabezada por Than Shwe, ha sido acusada por los organismos internacionales de graves violaciones de los derechos humanos, incluido el desplazamiento obligatorio de civiles y el uso de trabajo forzado, incluido el de niños. También se les imputa el organizar el tráfico de heroína a gran escala en colaboración con grupos guerrilleros aliados de los militares. Las elecciones de 1990 fueron ganadas por Tin Oo, de la Liga Nacional para la Democracia, pero la junta militar nunca le dejó gobernar. El ahora anciano político está prisionero en la cárcel de Sagaing. Y la líder del partido, premio Nobel de la Paz en 1991, Aung San Suu Kyi, ha estado bajo cautiverio de los militares casi todo el tiempo durante las dos últimas décadas. Además, de las protestas de estudiantes y partidarios de la plataforma para la democracia, Birmania tiene un grave problema social provocado por las diferencia étnicas. La discriminación contra las minorías Karen, Mien, Akha y Lisu ha sido brutal en muchas ocasiones y ha provocado violentos enfrentamientos y movimientos secesionistas, además de una crisis de refugiados en los países vecinos. las guerras olvidadas: argeliaArgelia logró su independencia de Francia en 1962 tras una guerra cruenta que duró ocho años y en la que murieron más de un millón de sus ciudadanos. Con la descolonización, el movimiento nacionalista aglutinado por el Frente de Liberación Nacional (FLN), accedió al poder y se mantuvo en él hasta que estalló la guerra civil de 1992. Una guerra no declarada oficialmente que ha costado más de 100.000 vidas y ha llevado el terror a civiles en todo el país. El origen del conflicto está en la primera vuelta de las elecciones de 1991, que tuvieron un claro ganador: un grupo político integrista musulmán, el Frente Islámico de Salvación (FIS). El proceso electoral fue frenado e invalidado por el Ejército que además ilegalizó al FIS. Como consecuencia de la interrupción del proceso electoral nacieron dos grupos armados; el Ejército Islámico de Salvación, brazo armado del FIS, y el Grupo islámico Armado, cuyos orígenes no están tan claros, y que ha llevado a cabo una política de ataque indiscriminado contra la población civil. Pese a varias iniciativas de diálogo, la falta de compromiso político por ambas partes y las sangrientas purgas llevadas a cabo por el Ejército contra los grupos islámicos han mantenido a Argelia en una situación de violencia permanente. Sin embargo, el actual presidente, Abdelaziz Buteflika, cuya elección en 1999 levantó sospechas al retirarse los demás candidatos bajo acusaciones de fraude, ha dado algunos pasos que podrían llevar al principio de la reconciliación. Buteflika anunció la Ley de Concordia Civil, bajo la que se decidió la excarcelación de activistas musulmanes no implicados en delitos de sangre y que prevee el inicio de un diálogo con los grupos islámicos más moderados. La violencia ha ido en descenso en los últimos tres años pero no pasa ni un solo día en Argelia sin que haya víctimas de este conflicto no declarado. |
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